Aunque la actividad profesional que se realiza no aporte los ingresos suficientes hay que darse de alta a efectos fiscales y de seguridad social, y únicamente se podrá omitir el alta en seguridad social, si no hay habitualidad en la prestación de servicios. En todo caso, se considera que una actividad es habitual si se gana más del Salario Mínimo Interprofesional en cómputo anual, o si no se supera, cuando se presten servicios, por ejemplo, de una hora al día un promedio de 20 días al mes.
No obstante, existe el problema de que los criterios antes mencionados no siempre pueden determinarse a priori. Por ello existe el riesgo de que si las actividades inicialmente esporádicas, se terminan realizando con frecuencia a lo largo de un año, superando el umbral del Salario Mínimo Interprofesional (en 2012 es de 641,40 € mes), la Seguridad Social puede efectuar un alta de oficio con efectos retroactivos, con la consiguiente multa y recargos en las cotizaciones de todo el año.
Por ello es conveniente que, si se consideramos que nuestra actividad va a tener una cierta continuidad en la actividad darse de alta en Seguridad Social.

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